Eso tan raro de al lado del Río…

Todos los años, a mediados de Octubre, los valencianos recuerdan como su rio engulló a la ciudad, como las calles se tornaron canales. Este triste recuerdo cada vez más lejos en la memoria, nos dice que Valencia tuvo su rio “con agua” muy distinto del que tenemos ahora. Este hecho histórico, hizo que Valencia tuviera un pulmón verde vertebrador tras sus más y sus menos, pero que al fin tuvo su final feliz verde. No entraré en detalles históricos sobre el Plan Sur y sobre los proyectos que ese espacio suscitó. El caso es que hoy tenemos un gran Jardín.

En 1986 se inauguraba oficialmente el mismo. La reivindicación de “el riu és nostre i el volem verd” llegaba a su fin.

Poco a poco las especies vegetales fueron creciendo y con ellas la expansión del deporte y las instalaciones para su práctica, las mascotas y sus dueños, las parejas de enamorados, etc. Y además un Rio de Cultura… Teníamos el entorno privilegiado para tener un Museo al aire libre tal y como otras ciudades lo tienen.

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A lo largo del Rio existen esculturas de Gerardo Rueda, Karrvaz o Alba Odech Tavio y Patxa Ibarz Gil entre otros y sin olvidar la Gran Pechina (situada a la altura de su Paseo homónimo) o los jardines superiores y sus obras. Entre estas obras siempre he sentido debilidad por una en concreto. Un extraño mingitorio improvisado a la sombra del Pont de Les Arts y que pasa desapercibido a menudo salvo para lanzar un bufido de desaprobación.

La obra en cuestión es una escultura arquitectónica de  (Copenhague 1938) a quien en 1989 el cercano IVAM le dedicó una exposición de su obra. Su degradación es tal que
además de su uso para “emergencias” ha sido objeto de pintadas, algún desperfecto físico y la pseudoprotección por unas vallas amarillas municipales. Pero no contentos con ello se decidió instalar un transformador delante de la misma así images (1)como ubicar permanentemente un contenedor y ubicar una papelera.

El caso del Pont de Les Arts es por lo menos digno de otra reflexión paralela. La construcción del puente fue casi una década posterior a la ubicación de la escultura. No pretendo suscitar la idea de la no construcción o desplazamiento del puente por una escultura o el desplazamiento de la escultura por la cercanía del puente, pero si la aparente nula despreocupación de que aquel extraño objeto estaba allí. Pero bueno, el puente se hizo, y hecho está.

Entiendo que Sir Norman Foster y Per Kirkeby se pueden englobar perfectamente en la ubicación actual como dos buenos vecinos.

Entonces, ¿Qué hacer con dicho monumento? La intervención en el entorno del mismo es obligada en base a la legislación actual. El impacto visual del transformador oculta la presencia del mismo además de romper la estética del entorno. Objetos como la papelera, el contenedor o las vallas amarillas son también otros elementos a eliminar. Además, la revisión del ajardinamiento del entorno así como la búsqueda de una solución (que no rompa la integridad de la escultura) para evitar su uso como urinario, deberían estar presentes también. Lo que viene siendo una puesta en valor.

La obra de este escultor y pintor danés está presente en multitud de ciudades y museos por todo el mundo, pero es aquí donde se expone su obra más deteriorada, ¿hemos de permitir continuar perdiendo cultura?